Querida Ex,
Si hace poco te conté las reglas sobre los mensajes de texto a tus Exs, hoy me dedico a las reglas sobre las cartas escritas.
Hay solo una regla importantísima a seguir: nunca envíes una carta a tu ex. Tan simple como eso. Esto no quita que la escribas, que escojas minuciosamente las palabras, que hagas 20 borradores y que la leas en voz alta mientras suena Celine Dion de fondo. Esa catarsis es válida y solamente esa.
Después olvidate de ir al correo, de mandarla certificada, de mandarla overnight y olvidate de apretar SEND si pensás hacerlo por mail. Cualquier opción te pondrá ,no solo en el casillero de “patética”, sino que borrará toda chance de que vuelva a vos o lo que es peor, tu carta quedará dando vueltas en su casa perdida entre otros papeles de delivery o de sushi. Haceme caso y olvidate de mandarla.
La mejor táctica con un ex que ha roto tu corazón (nos ha pasado a todas) es simplemente darle la razón. Esto es para un varón altamente desconcertante. No rogar, no llamar, no mensajear. Lo mejor es hacer caso literal al “dame espacio”, “necesito tiempo”, “no sos vos, soy yo” y a todas esas frases aplicables. Vos desaparece de la faz de la Tierra. Sé muy bien lo difícil que es, sé que pasaras semanas esperando que te llame, preguntándote porque, buscándolo en cada auto, colectivo, calle, etc. Probablemente tu desaparicion revierta la situacion. Pero hoy ese no es el punto.
Volvamos al temita de la carta, que no es menor. A los hombres se les habla con hechos, hechos y no palabras y mucho menos si son escritas. Tus sentimientos quedarán ridiculizados por la ausencia de sentimientos del hombre al leer tu carta. Quedarán convertidos en reclamos y sacrificios a los que el es incapaz de responder. Es altamente probable que ante tu carta corra a buscar una señorita light tan parecida a vos cuando recién te conoció, cuando la mayor expectativa es una sonrisa, un flirt y tomarse un drink juntos. Es altamente probable que su cerebro despida un "menos mal que me saque de encima a esta loca".
Nunca recibirás una respuesta a tu carta. Tu corazón estrellado en tinta azul. 4 hojas frente y dorso. Podes creer que una carta tiene la ventaja de que no sos interrumpida al expresarte. Si no te dio bola frente a frente cuando salías con el, que te hace pensar que una carta hará lo contrario? Funcionaba quizá en el siglo 17 pero not anymore.
Para el no es divertido responder tu carta. Lo mejor que podés hacer cuando un ex corta con vos es dejarlo tener la ultima palabra. Believe me.
domingo, 28 de marzo de 2010
jueves, 18 de marzo de 2010
El Exantesdetiempus Muchachus: The Replay
Lamentablemente y ya “no curiosamente” hay situaciones que se repiten-ten-ten-ten million times. Una de ellas es la siguiente:
Conoces muchacho. El muchacho es simpaticus, atractivus, soltero e insistidor.
Esta especie a quien “conocí” hará 1 mes se encargo de piropearme repetidas veces, “hola bombón”, Yo sonrío y el replicaba “Gracias por la sonrisa”… y eso era todo. Lindo, casual, un flirt, nada fuera de lo normal.
Luego de esta situación repetida también, finalmente el muchacho se atreve con una excusita a acercarse a conversar. Lindo momento, linda charla, mucha química, buen lenguaje corporal (con gotitas de sudor incluidas de su parte), nerviosismo confesado, pide cita para mas tarde que es denegada, pero se retira airoso con mi teléfono para arreglar próxima y cercana cita.
Hasta ahí “divine”. Minutos después comienza una extensa secuencia del recurso más de moda últimamente que es el consabido mensaje de texto. Uno, dos, tres, hasta ahí normal: más piropos, ja ja ja y toda la jerga de la comunicación celular. Dos mensajes más posteriores y una chica debe saber cuándo aplicar paños fríos solamente para mantener el acecho e interés del hombre.
Al día siguiente, anzuelo en mano, respondo uno de los mensajes no respondidos: casual, simple, light, simpático. Regla de oro, my girlfriends: un mensaje de texto debe reunir las características mencionadas, nunca exceder más de dos renglones, responder exactamente y con astucia a lo que el otro pregunta (en el caso de ser hombre) y ser concreto. Nada de conversaciones interminables, filosóficas, confesiones, reclamos y mucho menos peleas.
El muchacho me llama por teléfono, divine también, diciendo que quiere verme en lo posible today. “como no, tipo 8 te parece?” Digo yo, inocente. El muchachus dice que si y que me llama luego para combinar bien (cosa que no comprendo o considero necesaria pero bueno, los hombres son así). Ahora, qué sucede luego? Lo que te imaginabas querida, el muchacho no llama. Se olvida, se cuelga como dicen hoy, pasan las 8, las 9, las 10. END OF THE STORY.
A esta altura me olvidé de contarte que el sujeto sabe dónde vivo porque es vecino. Next day, la vida hace que me cruce visualmente por un microsegundo con el muchacho a la distancia. Nada, el pasa de largo, yo sigo en mi lugar del supermercado. Pero claro, 1 hora después el consabido mensaje de texto diciendo que me vio, que iba apurado, sorry, que si todo bien. Que hacer en esos casos? Nada, ni se te ocurra contestar. Porqué? Porque el no hacerlo expondrá el carácter del supuesto pretendiente. Acto seguido caerán 4 mensajes más diciendo frases profundas como: 1) Holaaaaaaaa, 2) Daleeeeeeeee, Holuuuuuuuuuu, 3) Daleee, por faaaaaaaaa, 4) ídem cualquiera de los anteriores.
Con esa herramienta ya sabés que hay que huir, ignorar, cosa que ya detectaste cuando te plantó la noche anterior. Entonces tal cual no respondí. Next day, una lady respondo con un mensaje: sorry, ayer estaba ocupada. Porque claro, tampoco ser una bitch, además un poquito me gustaba.
Y qué sucede después: lo mismo de antes. Típicos mensajes de texto con holaaaaaaa, Holuuuuuuuuuu, dale. Así, tal cual lo tipeo, no tengo que responder porque no hay propuesta.
Esto no solo me sucede ami. Lamentablemente es una modalidad en alza que acecha contra la felicidad y la “reproducción” o el placer de la especie.
El exantesdetiempus muchachus existe. Be aware. Be very aware.
Conoces muchacho. El muchacho es simpaticus, atractivus, soltero e insistidor.
Esta especie a quien “conocí” hará 1 mes se encargo de piropearme repetidas veces, “hola bombón”, Yo sonrío y el replicaba “Gracias por la sonrisa”… y eso era todo. Lindo, casual, un flirt, nada fuera de lo normal.
Luego de esta situación repetida también, finalmente el muchacho se atreve con una excusita a acercarse a conversar. Lindo momento, linda charla, mucha química, buen lenguaje corporal (con gotitas de sudor incluidas de su parte), nerviosismo confesado, pide cita para mas tarde que es denegada, pero se retira airoso con mi teléfono para arreglar próxima y cercana cita.
Hasta ahí “divine”. Minutos después comienza una extensa secuencia del recurso más de moda últimamente que es el consabido mensaje de texto. Uno, dos, tres, hasta ahí normal: más piropos, ja ja ja y toda la jerga de la comunicación celular. Dos mensajes más posteriores y una chica debe saber cuándo aplicar paños fríos solamente para mantener el acecho e interés del hombre.
Al día siguiente, anzuelo en mano, respondo uno de los mensajes no respondidos: casual, simple, light, simpático. Regla de oro, my girlfriends: un mensaje de texto debe reunir las características mencionadas, nunca exceder más de dos renglones, responder exactamente y con astucia a lo que el otro pregunta (en el caso de ser hombre) y ser concreto. Nada de conversaciones interminables, filosóficas, confesiones, reclamos y mucho menos peleas.
El muchacho me llama por teléfono, divine también, diciendo que quiere verme en lo posible today. “como no, tipo 8 te parece?” Digo yo, inocente. El muchachus dice que si y que me llama luego para combinar bien (cosa que no comprendo o considero necesaria pero bueno, los hombres son así). Ahora, qué sucede luego? Lo que te imaginabas querida, el muchacho no llama. Se olvida, se cuelga como dicen hoy, pasan las 8, las 9, las 10. END OF THE STORY.
A esta altura me olvidé de contarte que el sujeto sabe dónde vivo porque es vecino. Next day, la vida hace que me cruce visualmente por un microsegundo con el muchacho a la distancia. Nada, el pasa de largo, yo sigo en mi lugar del supermercado. Pero claro, 1 hora después el consabido mensaje de texto diciendo que me vio, que iba apurado, sorry, que si todo bien. Que hacer en esos casos? Nada, ni se te ocurra contestar. Porqué? Porque el no hacerlo expondrá el carácter del supuesto pretendiente. Acto seguido caerán 4 mensajes más diciendo frases profundas como: 1) Holaaaaaaaa, 2) Daleeeeeeeee, Holuuuuuuuuuu, 3) Daleee, por faaaaaaaaa, 4) ídem cualquiera de los anteriores.
Con esa herramienta ya sabés que hay que huir, ignorar, cosa que ya detectaste cuando te plantó la noche anterior. Entonces tal cual no respondí. Next day, una lady respondo con un mensaje: sorry, ayer estaba ocupada. Porque claro, tampoco ser una bitch, además un poquito me gustaba.
Y qué sucede después: lo mismo de antes. Típicos mensajes de texto con holaaaaaaa, Holuuuuuuuuuu, dale. Así, tal cual lo tipeo, no tengo que responder porque no hay propuesta.
Esto no solo me sucede ami. Lamentablemente es una modalidad en alza que acecha contra la felicidad y la “reproducción” o el placer de la especie.
El exantesdetiempus muchachus existe. Be aware. Be very aware.
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