jueves, 18 de marzo de 2010

El Exantesdetiempus Muchachus: The Replay

Lamentablemente y ya “no curiosamente” hay situaciones que se repiten-ten-ten-ten million times. Una de ellas es la siguiente:

Conoces muchacho. El muchacho es simpaticus, atractivus, soltero e insistidor.
Esta especie a quien “conocí” hará 1 mes se encargo de piropearme repetidas veces, “hola bombón”, Yo sonrío y el replicaba “Gracias por la sonrisa”… y eso era todo. Lindo, casual, un flirt, nada fuera de lo normal.

Luego de esta situación repetida también, finalmente el muchacho se atreve con una excusita a acercarse a conversar. Lindo momento, linda charla, mucha química, buen lenguaje corporal (con gotitas de sudor incluidas de su parte), nerviosismo confesado, pide cita para mas tarde que es denegada, pero se retira airoso con mi teléfono para arreglar próxima y cercana cita.

Hasta ahí “divine”. Minutos después comienza una extensa secuencia del recurso más de moda últimamente que es el consabido mensaje de texto. Uno, dos, tres, hasta ahí normal: más piropos, ja ja ja y toda la jerga de la comunicación celular. Dos mensajes más posteriores y una chica debe saber cuándo aplicar paños fríos solamente para mantener el acecho e interés del hombre.

Al día siguiente, anzuelo en mano, respondo uno de los mensajes no respondidos: casual, simple, light, simpático. Regla de oro, my girlfriends: un mensaje de texto debe reunir las características mencionadas, nunca exceder más de dos renglones, responder exactamente y con astucia a lo que el otro pregunta (en el caso de ser hombre) y ser concreto. Nada de conversaciones interminables, filosóficas, confesiones, reclamos y mucho menos peleas.

El muchacho me llama por teléfono, divine también, diciendo que quiere verme en lo posible today. “como no, tipo 8 te parece?” Digo yo, inocente. El muchachus dice que si y que me llama luego para combinar bien (cosa que no comprendo o considero necesaria pero bueno, los hombres son así). Ahora, qué sucede luego? Lo que te imaginabas querida, el muchacho no llama. Se olvida, se cuelga como dicen hoy, pasan las 8, las 9, las 10. END OF THE STORY.

A esta altura me olvidé de contarte que el sujeto sabe dónde vivo porque es vecino. Next day, la vida hace que me cruce visualmente por un microsegundo con el muchacho a la distancia. Nada, el pasa de largo, yo sigo en mi lugar del supermercado. Pero claro, 1 hora después el consabido mensaje de texto diciendo que me vio, que iba apurado, sorry, que si todo bien. Que hacer en esos casos? Nada, ni se te ocurra contestar. Porqué? Porque el no hacerlo expondrá el carácter del supuesto pretendiente. Acto seguido caerán 4 mensajes más diciendo frases profundas como: 1) Holaaaaaaaa, 2) Daleeeeeeeee, Holuuuuuuuuuu, 3) Daleee, por faaaaaaaaa, 4) ídem cualquiera de los anteriores.

Con esa herramienta ya sabés que hay que huir, ignorar, cosa que ya detectaste cuando te plantó la noche anterior. Entonces tal cual no respondí. Next day, una lady respondo con un mensaje: sorry, ayer estaba ocupada. Porque claro, tampoco ser una bitch, además un poquito me gustaba.

Y qué sucede después: lo mismo de antes. Típicos mensajes de texto con holaaaaaaa, Holuuuuuuuuuu, dale. Así, tal cual lo tipeo, no tengo que responder porque no hay propuesta.

Esto no solo me sucede ami. Lamentablemente es una modalidad en alza que acecha contra la felicidad y la “reproducción” o el placer de la especie.

El exantesdetiempus muchachus existe. Be aware. Be very aware.

1 comentario: